jueves, 5 de diciembre de 2013

EL CRISTIANO NO DEBE DISCRIMINAR


EN LA IGLESIA NO DEBE HABER DISCRIMINACIÓN POR NINGÚN MOTIVO.

Todos sabemos que en el mundo de injusticia actual se cometen una serie de pecados hasta en las mismas iglesias y la gente cree que esta actuando en justicia, lo que naturalmente es falso. Veamos como el apóstol Santiago indica que se debe tratar a toda la gente dentro de las congregaciones cristianas. Santiago 2:1. Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. (Versión RV60).  En otras palabras, el Apóstol Santiago dice: “Que la fe haciendo discriminación de personas no es fe en Cristo”.

Una de las muchas discriminaciones que se cometen en las congregaciones es que la persona con buena posición económica es mejor tratada en la iglesia y no solo se trata que le den los mejores lugares, sino hasta que los levanten lo antes posible con privilegios que no se los han ganado haciendo la obra de Dios, sino solo los levantan porque son buenos diezmadores. Veamos
Santiago 2:2. al 4.. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado;  ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?. (Versión RV60). Normalmente estos malos pensamientos practicados por los líderes religiosos, pasan desapercibidos, porque en la mayoría de iglesias nadie puede decir nada, debido a que el dirigente es el dueño legal de la infraestructura del templo o se ha adueñado de la misma.

Las congregaciones cuando les dan prioridad a los creyentes ricos económicamente, normalmente están en contra de la palabra de Dios, porque Cristo sabe que los ricos difícilmente dejaran sus riquezas por seguirlo a él y una de las condiciones para ser arrebatados es que ya no le tengamos amor al mundo o a las cosas materiales. Veamos: Santiago 2:5.  Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (Versión RV60). Es más fácil para una persona pobre y humilde entrar al reino de Dios, debido a que estas personas no le tienen amor a las cosas materiales, porque no las poseen; mientras el rico tiene muchas posesiones terrenales.

Las personas ricas económicamente, están mayormente inclinadas a demandar delante de los tribunales a los pobres, porque como tienen mayores recursos, es más fácil que ganen los casos y salgan airosos delante de los hombres, pero esta no es la justicia de Dios. Veamos: Santiago 2:6. Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? (Versión RV60). Los ricos de este mundo no entraran al Reino de Dios, no por ser ricos, sino, porque el dinero los convierte en avaros, amadores del dinero y de las cosas materiales y de esa manera ponen su confianza en sus riquezas y no en Dios. El cristiano rico tiene doble responsabilidad delante de Dios para poder salvarse: 1) Cumplir con todos los preceptos descritos en el Nuevo Pacto y 2) Distribuir sus riquezas entre los pobres. (Véase también Mateo 19:21).

Para las personas económicamente acomodadas, es más fácil caer en blasfemia delante de Dios, tomando en cuenta que ellas están aferradas a sus riquezas y creen que con estas pueden adquirir lo que quieran. Lo que ellos no saben es que la salvación del alma no se puede comprar ni con la mayor riqueza del mundo. Veamos: Santiago 2:7 ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? (Versión RV60). (Véase También Marcos 8:36).

Las personas que hacen acepción de personas o discriminan a otros, no saben que con esta actitud se convierten en transgresores de la ley de Dios y cometen el pecado de no amar a su prójimo. Entonces, los creyentes que no cumplen con los dos primeros mandamientos de la ley de Dios y además, son religiosos, se convierten en hipócritas, porque antes de ir a la iglesia hay que cumplir estos dos primeros mandamientos. Veamos: Santiago 2:8 y 9.  Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;  pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. (Versión RV60).

El verdadero evangelio de Cristo esta cimentado en la misericordia, la piedad, la gracia, la fe, el amor a Dios y al prójimo; y los que predican otro evangelio están en condenación y juicio. Veamos: Santiago 2:13.  Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. (Versión RV60).

Dios bendiga su vida. Amen.





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